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martes, 2 de abril de 2013

ERRORES JUDICIALES POR FALLOS EN LAS MUESTRAS DE ADN

 
Entre los profesionales del Derecho es común la frase “hay casos que sólo  resuelve la genética”, pero los análisis de ADN realizados al presunto autor de un delito no son infalibles dando lugar a sentencias injustas en ocasiones.
 
En este sentido, la fiscal de la Adscripción Permanente de Gandía de la Fiscalía del TSJ de la Comunidad Valenciana, ha recordado la sentencia revocatoria del Tribunal Supremo 792/2009 que daba la vuelta a un caso de violación ocurrido en 1995, al reconocer que los análisis de ADN que se habían practicado al sospechoso del delito no incluían marcadores suficientes como para determinar autoría. Este fallo había costado catorce años de cárcel a una persona inocente.

 
En España la regulación normativa sobre la toma de muestras corporales y la admisión de las mismas como posible prueba de un delito es “insuficiente y poco detallada”, como ha explicado Adoración Cano. De hecho, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, hasta el año 2003- no incluía referencias a esta cuestión, a merced de la jurisprudencia.

Un criminal siempre deja huella
 Los expertos que están participando en el seminario  insisten en la importancia de no despreciar ninguna prueba que se pueda recoger en relación con un delito criminal.
 
A diferencia de lo que se ve en el  televisión o el cine, donde entran en juego la vista, el olfato, el tacto y el oído, excluye la testación de muestras a través del gusto: “la típica escena del agente que le da un lametazo a una supuesta muestra de cocaína, es impensable en la realidad”. Según el especialista, tampoco es posible determinar la hora exacta de la muerte, sino que sólo se puede hacer una aproximación  por el volumen del cadáver y su rigidez.
 
 En los casos en que no hay rastros de ADN, existe muchas otras pruebas susceptibles de análisis que no se suelen mencionar como  recoger y analizar muestras microscópicas (fibras, residuos de disparo, vidrios) que pueden revelar muchos datos sobre las circunstancias en las que se ha cometido un delito e, incluso, sobre su autoría.
 
Puede que un criminal no deje rastros de ADN si tiene cuidado, pero es improbable que cometa el delito desnudo. Esto pone de relevo la utilidad de las muestras de fibras, especialmente en casos de agresión sexual o en aquellos en los que se ha utilizado un vehículo de motor.

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