ERRORES JUDICIALES POR FALLOS EN LAS MUESTRAS DE ADN
Entre
los profesionales del Derecho es común la frase “hay casos que sólo
resuelve la genética”, pero los análisis de ADN realizados al presunto
autor de un delito no son infalibles dando lugar a sentencias
injustas en ocasiones.
En este sentido, la fiscal de la Adscripción Permanente de Gandía de la Fiscalía del TSJ de la Comunidad Valenciana,
ha recordado la sentencia revocatoria del Tribunal
Supremo 792/2009 que daba la vuelta a un caso de violación ocurrido en
1995, al reconocer que los análisis de ADN que se habían practicado al
sospechoso del delito no incluían marcadores suficientes como para
determinar autoría. Este fallo había costado catorce años de cárcel a
una persona inocente.
En España la regulación normativa sobre la toma de muestras
corporales y la admisión de las mismas como posible prueba de un delito
es “insuficiente y poco detallada”, como ha explicado Adoración Cano.
De hecho, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, hasta el año 2003- no
incluía referencias a esta cuestión, a merced de la
jurisprudencia.
Un criminal siempre deja huella
Los expertos que están participando en el seminario insisten en la importancia de no despreciar ninguna prueba que se pueda recoger en relación con un delito criminal.
A diferencia de lo que se ve en el televisión o el
cine, donde entran en juego la vista, el olfato, el
tacto y el oído, excluye la testación de muestras a través del gusto:
“la típica escena del agente que le da un lametazo a una supuesta
muestra de cocaína, es impensable en la realidad”. Según el especialista, tampoco es posible determinar
la hora exacta de la muerte, sino que sólo se puede hacer una
aproximación por el volumen del
cadáver y su rigidez.
En los casos en que no hay rastros de ADN, existe
muchas otras pruebas susceptibles de análisis que no se suelen
mencionar como
recoger y analizar muestras microscópicas (fibras, residuos de disparo,
vidrios) que pueden revelar muchos datos sobre las circunstancias en
las que se ha cometido un delito e, incluso, sobre su autoría.
Puede que un criminal no deje rastros de ADN si
tiene cuidado, pero es improbable que cometa el delito desnudo. Esto pone de relevo la utilidad de las muestras de
fibras, especialmente en casos de agresión sexual o en aquellos en los
que se ha utilizado un vehículo de motor.
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